Avances de la vacunación en México


En promedio, los programas de vacunación nacional atienden cada año a más de 20 mil menores, que son inoculados contra enfermedades como la poliomielitis, el sarampión y la viruela; inmunizantes que según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) salvan a dos millones de niños en el mundo.

Las vacunas son sustancias conformadas por antígenos, hechos a partir de virus o bacterias, y su actividad principal es la producción de anticuerpos que desencadenan una respuesta inmunitaria en el organismo.

En lo que respecta a nuestro país, desde principios del siglo XX el desarrollo de vacunas ha sido fundamental en los programas de salud pública, pues a raíz de la fundación del Instituto Bacteriológico Nacional (IBN) en 1905 comenzó la producción de biológicos contra la rabia y la viruela. Posteriormente, esta instancia fue rebautizada como el Instituto Nacional de Higiene (INH), donde se creó la llamada DPT, que en su momento atacaba la difteria, las tosferina y el tétanos.

Cuatro años más tarde, el INH fue remplazado por el Instituto Nacional de Virología, en el que se inició la preparación de la antipoliomielítica y la que combate al sarampión.

Ya para 1973 se puso en marcha la Campaña Nacional de Vacunación, que establecía la aplicación de cuatro inmunizantes contra la poliomielitis, DPT, tuberculosis, sarampión y el toxoide tetánico.

Casi una década después, y con el propósito de intensificar la protección de la población infantil, se consolidó el Consejo Nacional de Vacunación, a partir del cual fueron aplicadas vacunas como la triple viral y la pentavalente (que incorporó a la DPT inmunización contra hepatitis B e infecciones invasoras provocadas por la influenza).

Actualmente, México tiene un sistema de 12 vacunas que protegen a casi el total de la población menor de cinco años, además de contar con otras alternativas para adultos como inmunización contra la rubéola. Entre los resultados obtenidos están la erradicación de la viruela y poliomielitis, y el control de la rabia y la varicela.

 

Venciendo al neumococo

 

Para 2006 se decidió agregar a la Cartilla Nacional de Vacunación la aplicación de un antígeno contra el neumococo, una bacteria que está considerada por la OMS como la primera causa de mortalidad infantil a nivel mundial, ya que provoca enfermedades respiratorias, otitis media, infecciones de sangre y meningitis.

Al respecto, cada año científicos y organizaciones internacionales de salud trabajan para perfeccionar la vacuna del neumococo, debido a que existen 90 diferentes serotipos (microorganismos infecciosos), los cuales varían según la región y la población. Cabe señalar, que 30 son los relacionados con enfermedades humanas, por lo que la evolución de estas vacunas ha sido primordial para combatir estos serotipos.

En nuestro país la vacuna empleada para prevenir enfermedades neumocóccicas durante los dos primeros años de vida es la heptavalente conjugada, la cual protege frente a siete serotipos (4, 6B, 9V, 14, 18, 19F y 23F) y tiene una efectividad de 97 por ciento en el caso de infecciones de sangre y meningitis.

Por su parte, la vacuna trecevalente, recientemente aprobada en Estados Unidos, incluye protección contra las cepas 1, 3, 5, 6A, 7F y 19A, más las siete anteriores, y hace frente a la neumonía y la otitis media en niños menores de cinco años.

Sin embargo, el único inmunizante neumocóccico aprobado por la OMS es la 10-valente, la cual tiene licencia para aplicarse en el esquema nacional de vacunación de 55 países, toda vez que su eficacia ha sido comprobada.

La búsqueda de mejores vacunas para combatir el neumococo continúa, es por ello que la 15-valente ya se encuentra en estudios preclínicos, en los que se ha demostrado que existe una respuesta inmune favorable a las 15 cepas (base heptavalente más serotipos 1, 3, 5, 6A ,7F, 19A, 22F y 33F).

En la actualidad, la ciencia médica concentra una fuerte cantidad de recursos humanos y financieros para



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Fecha de Publicación
14/Jul/2010