Ideas para hacer productiva la investigación mexicana


Querétaro, Qro. Por un lado, se dice que las empresas nacionales prefieren comprar tecnología a desarrollar la propia; por otro, que a los investigadores les atrae poco formar parte de la iniciativa privada por razones salariales o a la falta de oportunidades.

El resultado de esa ecuación es el estancamiento en los niveles de productividad y competitividad que registra el país en diversos índices internacionales, que eventualmente repercuten en la falta de inversión extranjera y en la precaria generación de riqueza interna.

Si bien el problema tiene varias aristas, una de las más importantes es la necesidad del acercamiento entre los hombres de negocio del país con los científicos y tecnólogos. Ese tema se discutió en el Primer Congreso de los Miembros del Sistema Nacional de Investigadores, donde fueron generadas propuestas por algunos especialistas que podrían ser consideradas para revertir el actual distanciamiento.

Uno de los planteamientos expresados en la mesa de discusión El SNI y la investigación sobre vinculación e innovación fue el expresado por el doctor Rubén Barrera, experto de la Universidad Nacional Autónoma de México, quien señaló que el gobierno podría promover la incorporación de doctores recién graduados al sector productivo a partir del pago compartido con la empresa de un salario atractivo para el investigador. “Este tipo de programas se han comprobado en países en desarrollo donde de esa manera se contribuyó al crecimiento de la región”, señaló el experto de la UNAM.

De acuerdo con el doctor Barrera, la política de estado no ha sopesado el papel que debe tener la tecnología e innovación en la economía del país, y en consecuencia los esfuerzos hechos por el Conacyt no han fructificado en un programa nacional que incentive el desarrollo tecnológico.

Sobre el tema, la postura del doctor Luis Herrera Estrella, investigador del Cinvestav Irapuato, fue más orientada hacia la necesidad de proteger la investigación a través de patentes y después hacer que el sector productivo se interese en los desarrollos. Al respecto, mencionó que la experiencia de otros países manifiesta que sí hay una relación entre la inversión total (gobierno e iniciativa privada) al área de ciencia y tecnología con los casos de creación de nuevos empleos y empresas a partir de la llamada transferencia de tecnología del las universidades al sector privado.

El experto, reconocido internacionalmente por sus logros en el área de la biotecnología, hizo referencia a la limitada producción de patentes mexicanas al referir que existen universidades estadunidenses que promueven más registros que el país en su totalidad. Ello, a pesar de que se cuenta con una masa crítica de investigadores con calidad, lo que denota una falta de cultura del sector académico nacional para recurrir a patentar sus desarrollos. A eso, se suma la falta de recursos humanos especializados (en leyes y mercados) en el área de evaluación en la pertinencia de protección intelectual.

Cabe mencionar que México ocupa uno de los últimos lugares en registro de patentes entre los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), y en promedio, de cada 100 registros solicitados en el país menos del cinco por ciento llegan a convertirse en productos que impactan en el mercado. (Agencia ID)



Autor
 
Fecha de Publicación
10/May/2010