Prueba clínica precisa y sin dolor


Hace más de un siglo, el médico escocés Alexander Wood inventó la aguja hipodérmica con el objetivo de obtener pruebas de sangre y cuya punción se realizaba de manera similar en niños y adultos, pues no se podía diferenciar entre una piel sensible o una gruesa.

Después se comenzó a usar una lanceta metálica en la toma de muestras de sangre en análisis clínicos, el procedimiento es el mismo en infantes o personas mayores: perforar la piel en algún dedo. Sin embargo, esta herramienta tampoco hace la diferencia si la dermis es de un infante y una persona que trabaja en el campo.

Por ello, un grupo de científicos del Centro de Investigación en Ciencia Aplicada y Tecnología Avanzada, Unidad Altamira, Tamaulipas del IPN (CICATA), diseñó una lanceta láser con la que se puede medir el grado y los segundos de la punción, evita dolor y garantiza la pronta coagulación de la piel pinchada, en especial en los pacientes diabéticos.

Esta tecnología politécnica pude ser portátil y no requiere de mantenimiento constante, explicó el doctor Luis Vidal Ponce Cabrera, líder de la investigación. “Cuando se utiliza una lanceta convencional, este sencillo acto es problemático ya que causa dolor y existe riesgo de contagio de alguna enfermedad, razón por la cual buscamos una alternativa segura”.

El aparato creado por el CICATA utiliza diferente potencia para realizar la punción de acuerdo al tipo de piel. Por ejemplo, si se trata de un niño la fuerza requerida será menor a la estimada en una persona adulta que trabaja en el campo y cuya epidermis es más gruesa.

En esta propuesta politécnica se usa un pulso (piquete) de luz láser que dura aproximadamente una décima de segundo al hacer la punción y selecciona el nivel de energía en tres opciones posibles (alto, mediano, bajo) que se requiere, por lo que el dolor en la persona resulta menor.

El tipo de láser con el que funciona esta lanceta se realizó con diversos elementos químicos como el erbio, itrio, aluminio y granate, y la luz que emite alcanza una onda de 2.94 micras (es la millonésima parte de un metro) en forma de pulsos, que son los que hacen la perforación en la piel de la persona.

En la actualidad no hay ninguna lanceta láser en el mercado, aunque hace varios años se creó un aparato similar en Rusia, no llegó a comercializarse.

Por el momento, este dispositivo se encuentra en versión clínica (prototipo) y ya se probó en piel de cerdo, material que tiene similitudes con  la epidermis humana.

Esta tecnología consta de dos partes, una es la base de alimentación del láser, es decir, donde está la fuente de energía que tiene unos 10 centímetros. La segunda es un manipulador que tiene la apariencia de una linterna la cual se toma con la mano y se opera para que salga el láser. El sistema de la lanceta láser tiene una protección de 30 segundos antes de hacer la prueba siguiente, y un sólo aparato puede realizar cerca de diez millones de disparos (pruebas).

En la actualidad, la propuesta del CICATA, Unidad Altamira, contempla dos tipos de lanceta láser, la primera tiene el fin de usarse en clínicas, hospitales y laboratorios, el cual ya cuenta con un prototipo. La segunda se encuentra en proceso de diseño, y cuya finalidad es su uso doméstico, en especial para personas con diabetes, quienes de manera continua se realizan automonitoreo.

“Queremos que la nueva versión de la lanceta láser tenga un uso potencial en las personas con diabetes, la propuesta es que sea pequeña, la gente la utilice en su domicilio y cuyo costo sea accesible. Como va a ser de uso individual lo ideal es que se pueda adquirir  a través del sector salud”, expuso.

Esta propuesta contó con el apoyo del Fondo Sectorial Salud del Conacyt y la colaboración de investigadores de la Universidad de la Habana, en Cuba. Hace cuatro años inició este trabajo y participaron los doctores Teresa Flores  Reyes, Eugenio Rodríguez González, Miguel Ángel Arronte García y Eduardo de Posada Piñan, del CICATA.

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Fecha de Publicación
30/Abr/2010