Impacto comercial de la biotecnología agrícola


Desde hace más de una década, México importa cultivos genéticamente modificados como la soya, la canola y el maíz para cubrir la demanda interna que no se logra satisfacer con la producción nacional.

Esa realidad pone una vez más en el centro de la discusión el uso de la biotecnología agrícola como una alternativa que permitirá a los productores mexicanos obtener mayor producción agrícola, en específico del maíz, y con ello disminuir la dependencia de la importación del grano estadunidense, comentó el presidente ejecutivo y director general de AgroBio México, Fabrice Salamanca.

“Es urgente adoptar las herramientas que impulsen la productividad del campo mexicano, y que nuestro país retome la posición que perdió años atrás en materia de investigación biotecnológica”, expuso.

Un reporte del Instituto para Estudios de Prospectiva Tecnológica y el Centro de Investigación Conjunta de la Comisión Europea, estima que para el año 2015 se comercializarán 120 cultivos con modificaciones genéticas, frente a los 30 productos que se cultivaron en 2008 con esas características.

La investigación publicada el pasado enero en la revista científica Nature Biotechnology dio a conocer que el complejo marco regulatorio vigente en la Unión Europea y la lentitud para aprobar nuevos cultivos transgénicos provoca un impacto negativo sobre el comercio mundial, entre las que figura la creación de nuevas barreras arancelarias.

En ese sentido, otro documento realizado por el experto en economía agrícola alemán, Alexander Stein, y el investigador español Emilio Rodríguez Cerezo, afirma que se puede predecir que en el 2015 habrá más de 120 cultivos transgénicos comercializados en el orbe, de los cuales se espera que la mitad se produzca en Asia (33 en la India, 20 en China, y 5 en otras naciones de dicho continente y América Latina), y el resto lo produzcan empresas estadunidenses y de la Unión Europea.

Esas estimaciones ya han despertado el interés en la comunidad internacional por sus implicaciones en el comercio mundial, pues las potencias emergentes en Asia son países densamente poblados que desarrollan cultivos transgénicos para su consumo interno, lo que reducirá los mercados potenciales de exportación de Europa y Norteamérica, y que podrían ser aprovechadas por otras naciones.

Los cultivos como el maíz, el algodón, la soya y la canola seguirán siendo para 2015 las siembras genéticamente modificadas más recurrentes, sobre todo aquellas resistentes a plagas y herbicidas. Asimismo, se proyecta que las modificaciones genéticas a los granos incluyan cada vez más elementos nutrimentales, acorde con el auge de los alimentos funcionales que se ha dado en las últimas fechas. (Agencia ID)



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Fecha de Publicación
26/Feb/2010