Alimentos adicionados con ciencia y tecnología


México, como otros países, tiene en la alimentación uno de los mayores desafíos relacionados con la desigualdad social. Por un lado se tienen cifras como las reportadas por el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, que señalan que 8.9 por ciento de la población infantil menor de nueve años no se nutre de manera balanceada. En contraste, el sobrepeso y obesidad en hombres mayores de 20 años incrementó 7 puntos porcentuales (de 59.7 a 66.7 por ciento) de 2000 a 2006, según la última Encuesta Nacional de Salud y Nutrición.

Ante esa circunstancia, las investigaciones desarrolladas en el país enfocadas al rubro alimentario cobran singular relevancia, y una forma reconocerlas es a través del Premio Nacional en Ciencia y Tecnología de Alimentos (PNCTA), que desde hace más de tres décadas organizan de manera conjunta el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y la Asociación de Embotelladoras Mexicanas de Coca-Cola, a fin de promover desarrollos científicos nacionales en esa área.

“Tenemos una situación ante la cual debemos responder con ciencia y tecnología, basada en la investigación. A lo largo de más de 30 años hemos visto que los trabajos apuntan a solventar diversas necesidades alimentarías de varios sectores del país”, explicó el doctor Gustavo Fidel Gutiérrez López, investigador del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y presidente del jurado calificador del Premio.

En cada edición se premian trabajos cuya aplicación los han convertido en éxito en la industria alimentaría nacional y que son generados en diversas instituciones educativas, tanto públicas como privadas del país.

Tal es el caso de la investigación Técnicas inmunológicas y genéticas para determinar la calidad higiénica de la leche y la carne cruda mantenidas en refrigeración, que presentó la Universidad de Guadalajara en 1998. O la propuesta del Centro de Investigación en Alimentos y Desarrollo (CIAD), de Sonora, sobre la Caracterización y cuantificación de las Lectinas de trigo en los alimentos que consumen los infantes, ganadora en 1991.

A las anteriores investigaciones se suma el caso de un Desarrollo para la obtención de aceite de aguacate de alta calida; y la Aplicación de espectros infrarrojo para identificar adulteración en la carne molida de res, del Departamento de Biofísica y Departamento de Ingeniería Bioquímica, de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del IPN.

Y el Diseño y construcción de un concentrador para alimentos líquidos a temperaturas constantes, de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, por mencionar algunas de las investigaciones galardonadas.

En ese sentido, el doctor Gutiérrez López, dijo que las propuestas han logrado multiplicar la investigación en ciencia y tecnología de alimentos a lo largo del territorio nacional. “Si se trabaja en este rubro se ayudará a satisfacer las necesidades de alimento en el país, así como aumentar la investigación en esta área tan necesaria para una nación que tiene más de cien millones de habitantes”, señaló.

Agregó que si bien los premios son ya un logro, es necesario impulsar nuevas acciones a fin de apoyar la consecución de las investigaciones galardonadas; en particular aquellas que resulten pertinentes en el país y llevarlas a la práctica.

El presidente del jurado del Premio dijo que un país con eficiencia en sus investigaciones de ciencia y tecnología de alimentos tendrá mayor posibilidad de enfrentar los retos para resolver los problemas de nutrición entre sus habitantes.

En los primeros 33 años de existencia del Premio Nacional en Ciencia y Tecnología de Alimentos, cerca de 900 científicos e investigadores han recibido el galardón, y muchos de los desarrollos se han concretado en el sector productivo.

Tal es el caso de la investigación Diseño y Construcción e un enfriador-acondicionador para azúcar granulado, propuesto por el ingeniero Federico López Medel, ganador en la categoría Profesional Tecnología, en las edicio



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Fecha de Publicación
8/Abr/2010