Cumplen las reglas para cultivar el maíz genéticamente modificado


El 8 de marzo pasado, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) dio a conocer que otorgó el primer permiso para sembrar maíz amarillo genéticamente modificado a nivel piloto en el presente ciclo agrícola (otoño-invierno).

De acuerdo con la dependencia, el Organismo Genéticamente Modificado (OGM) que probarán es resistente al herbicida glifosato. Este agroquímico suele ser absorbido por las hojas para producir la muerte de las plantas y en ocasiones no sólo elimina malezas, sino que afecta mazorcas.

La autorización, avalada por la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), es para sembrar el grano amarillo MON-00603-6 al que se le introdujeron los genes cp4 epsps y cp4 epsps 1214p de Agrobacterium sp cepa CP4 en una superficie de 0.24 hectáreas en la región de Valle Hermoso, Tamaulipas.

Lo cierto es que la decisión de ambas dependencias ha causado reacciones en las comunidades científicas y ambientalistas, así como entre los productores agrícolas. Algunos a favor, otros en contra, pero… ¿cuál es la ruta que siguió MON-00603-6 para llegar a la prueba piloto?

Primero que nada, hay que tomar en cuenta que el apartado XVIII del Artículo 3 de la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados define la liberación en programa piloto como la introducción, intencional y permitida en el medio ambiente de un organismo genéticamente modificado, con o sin medidas de contención, para limitar su contacto con la población y el medio ambiente.

Antes de llegar a esta etapa, el maíz amarillo tolerante a glifosato tuvo que pasar por la fase experimental en la que se recavaron datos sobre la eficacia de los genes cp4 epsps y cp4 epsps 1214p de Agrobacterium sp cepa CP4; así como los posibles riesgos al medio ambiente y la diversidad biológica, la sanidad animal, vegetal o acuícola.

Durante esta etapa no sólo demostró resistencia al herbicida, sino que al comparársele con el genotipo convencional reportó las mismas características fenotípicas (vigor plantular, días de floración, altura de planta y mazorca, peso y humedad de grano y rendimiento calculado).

El reporte de estos datos se presentó a Sagarpa junto con la solicitud para realizar la liberación al ambiente del MON-00603-6 conforme al Artículo 17 del Reglamento de la Ley de Bioseguridad de OGMs.

Asimismo, el solicitante indicó el total de maíz modificado a liberar y las condiciones en que lo manejará. Ubicó una superficie de 22 hectáreas en Valle Hermoso, Tamaulipas para la siembra; aunque sólo le fue autorizado un polígono de 0.24 hectáreas.

Con el propósito de evitar la contaminación genética, el solicitante también indicó las medidas de monitoreo y de bioseguridad a realizar durante y posterior a la liberación; así como las disposiciones que erradicarían el OGM en zonas distintas a las permitidas, además de las necesarias para la protección de la salud humana y el ambiente, en caso de que ocurriera un evento de liberación no deseado.

Un día después de la fecha de entrega, Sagarpa contó con un plazo de tres meses para emitir su fallo.

Cabe señalar que al ser un producto de consumo animal y humano, y conforme al Artículo 91 de la Ley de Bioseguridad de OGM, este maíz amarillo tuvo que recibir la autorización de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) de la Secretaría de Salud para su importación el 7 de junio de 2002

Según datos de Sagarpa, desde 2009 que se inició la siembra de maíz genéticamente modificado en México, han recibido 110 solicitudes para cultivo experimental y 11 de programa piloto.

De igual manera MON-00603-6 abre las puertas para que México continúe con la investigación biotecnológica en el ramo y trate de superarse el atraso de casi 15 años con respecto a otras naciones; ya que los productores pugnan por contar con las herramientas agrícolas con las que disponen otros países. (Agencia ID)



Autor
 
Fecha de Publicación
4/Abr/2011