En México, 75 por ciento de trasplante de riñón proviene de familiares


 

Salomé comenzó a perder peso, su piel se tornó amarilla y se enfermaba constantemente, cuando el médico realizó algunos estudios el diagnóstico fue insuficiencia hepática, y aunque el especialista prescribió diversos fármacos adyuvantes, el tratamiento adecuado era un trasplante de hígado. Para ello, tuvo que someterse a una gran cantidad de análisis pero antes de ser ingresada a la base de datos del Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra) el tiempo se agotó.

El caso de Salomé no es un hecho aislado, pero no siempre el resultado es el mismo. En México se realizan alrededor de 5 mil trasplantes anuales, y entre los órganos más solicitados figura el tejido corneal y el riñón con 2 mil 268 y 2 mil 214 pacientes en espera, respectivamente. Además de estos datos, el Cenatra reportó que hasta 2009, 334 personas esperaban donación de hígado, 43 de corazón y tres de pulmón.

En el caso de los riñones, 75 por ciento de los órganos proviene de los familiares de los pacientes, lo que puede interpretarse como falta de cultura en la donación, pues las personas recurren a sus consanguíneos ante la insuficiencia de individuos registrados como voluntarios.

La donación no es un procedimiento sencillo, ya que existe un protocolo de evaluación que incluye minuciosos estudios para conocer la salud del donante, además de poder determinar el grado de compatibilidad que presenta con el receptor.

Existen dos tipos de donadores, el vivo y el fallecido, y en ambos casos deben cumplirse una serie de requisitos apegados al Artículo 333 de la Ley General de Salud. En el primer caso, los requerimientos son: ser mayor de edad (entre 18 y 60 años), estar en pleno uso de sus facultades mentales, donar un órgano o una parte de él siempre que su función pueda ser compensada por el organismo (que el cuerpo se encuentre en posibilidades de funcionar sin el órgano o parte del mismo), tener compatibilidad con el receptor, obtener información sobre los riesgos de la cirugía por parte de un médico que no intervendrá en el trasplante, además de otorgar consentimiento por escrito, explicó el doctor Arturo Dib Kuri, director del Centro Nacional de trasplantes (Cenatra).

En el caso de los donadores fallecidos es necesario que presente muerte encefálica o paro cardiorrespiratorio, además de cumplir con una serie de requisitos biológicos y legales. Al ser tan altos los niveles de exigencia en este sentido el resultado es que únicamente una de cada mil personas que mueren cumpla con los elementos que dicta el protocolo y pueda ceder sus órganos.

De acuerdo con el doctor Dib Kuri, es importante saber que no todos los hospitales tienen las instalaciones adecuadas para realizar el trasplante o la ablación (extirpación) de órganos. Hasta el año 2009 eran 416 nosocomios los que contaban con la autorización para realizar estos procedimientos.

 

Complicaciones

 

Aunque el donador y el receptor cumplan con todos los requisitos para llevar a cabo el procedimiento, puede existir a corto o mediano plazo el riesgo de rechazo, explicó el director del Cenatra.

Este caso se presenta de manera frecuente cuando el órgano proviene de un donador fallecido. En este último, las estadísticas indican que la probabilidad de sobrevida del órgano es de 92 por ciento durante el primer año, en comparación al trasplante entre personas vivas altamente compatibles, que tiene un índice de aceptación de hasta 98 por ciento en ese mismo periodo.

Sin embargo, puede presentarse una patología llamada paciente altamente sensibilizado, que significa que la persona desarrolló anticuerpos contra los órganos de otros seres humanos, lo que dificulta la posibilidad de un segundo trasplante, ya que el cuerpo rechazaría de manera inmediata el tejido o miembro, detalló el experto.

El rechazo puede presentarse por diversas razones, y será el especialista quien determine el procedimiento a seguir y si existe o no la posibilidad de ser candidato por segunda ocasión a un trasplante, finalizó Dib Kuri.

Es importante recordar que aunque en México no existe una cultura de donación, es vital concientizar sobre este tema a las personas, ya que no todos los órganos que requieren los enfermos pueden ser donados por los familiares, tal es el caso del corazón y la cornea. (Agencia ID)



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Fecha de Publicación
10/Mar/2011