Intacta relación México-Francia en materia científica


 

La tensión diplomática entre Francia y México no ha trastocado asuntos de orden científicos, donde la relación bilateral continúa en los mejores términos. Incluso, un grupo de investigadores nacionales han firmado una misiva en la que ratifican el compromiso hacia las relaciones científicas, culturales y humanas con “colegas que siempre nos han recibido con respeto, atención y amistad y muchos de ellos han escogido hacer sus estudios en Francia y trabajar con nosotros”.

La colaboración científica entre México y Francia tiene sustento en 1974, cuando fue instalada una sede del Instituto de Investigación para el Desarrollo (IRD, por sus siglas en francés), una institución pública francesa de carácter científico y tecnológico que lleva a cabo programas de investigación en diversas naciones en desarrollo, con las cuales establece convenios de cooperación gracias a un acuerdos firmados, en este caso, con el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) desde 1981.

La institución destina anualmente de 3 millones de euros dedicados a apoyar la investigación científica en México; por lo que facilita el acceso de expertos nacionales a los laboratorios europeos de excelencia.

Actualmente, el IRD lleva a cabo 16 programas de investigación, en los que coopera con varias instituciones mexicanas como las universidades Nacional Autónoma de México y Autónoma Metropolitana, el Colegio de Posgraduados y el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (Ciesas), por mencionar algunos.

Dichos proyectos pueden agruparse en tres ejes básicos: biotecnología aplicada al medio ambiente, manejo de recursos naturales, clima y riesgos; y salud, desarrollo y globalización.

No obstante, la colaboración en materia de ciencia entre México y Francia no se reduce al IRD, sino que, durante los últimos años, diversas instituciones de educación superior francesas han entablado convenios con sus similares mexicanas, a fin generar proyectos para buscar mejoras tecnológicas que impacten en ambas naciones.

Muestra de ello es que en el 2009 los gobiernos de estos países firmaron un acuerdo para crear y operar dos sedes del Observatorio de los Mares y Litorales Jacques-Yves Cousteau, el primero en Baja California, en el Centro de Investigaciones Biológicas del Noreste (Cibnor); el segundo en la estación marina Telchac del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), Unidad Mérida.

El objetivo de estas sedes es crear políticas públicas ante el calentamiento global, basadas en el conocimiento científico. Para noviembre de ese mismo año se instaló el segundo Observatorio en Mérida, con una inversión cercana a los 3 millones de pesos. La tarea de la nueva sede se fincó en el diagnóstico del estado que guarda el medio ambiente, flora y fauna de la zona, el registro de la pérdida de coral y el estudio de los manglares.

Otro de los objetivos fue monitorear el cambio climático en la zona y, con investigaciones realizadas por diversas instancias de educación superior se buscaría identificar cómo era el clima en la región hace 2 mil años y su transformación.

Cabe señalar que en ambas sedes se hará uso de marcadores biológicos y ecológicos con el fin de registrar variaciones ambientales para detectar mareas altas, huracanes en formación y evaluar el grado de contaminación del mar.

En febrero del 2010 se da otra muestra del interés  de ambas naciones por trabajar en el ámbito científico, con la firma del convenio para realizar de manera conjunta un Posgrado binacional en Diseño Interactivo y Manufactura (DIM), a fin de generar proyectos que interesen y se concreten en las empresas francesas instaladas en México.

Mediante este convenio firmado por el Cinvestav y el gobierno de Francia, a través de la Ecole de Arts Métiers ParisTech, estudiantes mexicanos podrán realizar estancias de un año en el país galo para obtener doble titulación.

Por si fuera poco, ambas naciones comparten su fascinación por el cielo. En el país galo desde 1991 se realiza la Nuit des Étoiles (Noche de las Estrellas), experiencia que adquirió México en 2009 como uno de los máximos proyectos de divulgación científica.

Este año, al realizar por tercera ocasión la Noche de las Estrellas, ambos países compartieron experiencias sobre Astronomía por medio de talleres y conferencias en 43 recintos de diversos estados de la República Mexicana.

De acuerdo con el doctor Bertrand de Hartingh, consejero de Cooperación y Acción Cultural de la Embajada de Francia, la Noche de las Estrellas es sólo una muestra del trabajo y apoyo que llevan a cabo ambas naciones.

“Es un apoyo fantástico, al que se suma el trabajo que se va a realizar en el observatorio de Baja California; además vamos a seguir de cerca la creación de la Agencia Espacial Mexicana, y próximamente vamos a colaborar en el desarrollo científico-turístico en Bernal, Querétaro, donde se va instalar un observatorio, un planetario y capacitar maestros de las escuelas en torno a la materia científica”, explicó.

Por su parte, la jefa delegacional de la Unión Europea en México, Marie-Anne Coninsx, dijo que la cooperación bilateral para impulsar el quehacer científico continuará en los próximos años a través de diversos programas. Un ejemplo, explicó, es el crecimiento de inversiones en México que hasta el momento se ha presentado, pues actualmente han invertido 50 millones de euros para desarrollar proyectos enfocados a contrarrestar el cambio climático, de los cuales han empleado 50 por ciento en investigaciones relacionadas con energías renovables.

Además. durante su participación en elForo Fondo de Cooperación Científica y Tecnológica (Foncicyt) México-Unión Europea, celebrado la semana pasada en San José del Cabo, Baja California, indicó que se continúa sumando esfuerzos en conjunto para consolidar el desarrollo de ciencia, investigación e innovación, y con ello contrarrestar los problemas que aquejan a ambas regiones. (Agencia ID)



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Fecha de Publicación
3/Mar/2011