Cómo ayuda la familia


Agencia ID

La familia de quien sufre diabetes juega un papel primordial en el proceso de enfrentar y hacer más llevadero este padecimiento, el cual puede terminar siendo un problema si la comunicación entre todos los integrantes no es la adecuada.

Al respecto, la nutrióloga y psicoterapeuta Luisa Maya Funes señala que el hecho que un integrante de la familia sea diagnosticado con diabetes modifica la dinámica de todos los demás miembros, ya que su estilo de vida cambiará sustancialmente.

“No sólo el afectado, sino toda la familia puede atravesar por un proceso de duelo, el cual por lo regular inicia con la sensación de shock ante la noticia de saber que alguien está enfermo, para luego asumir culpabilidad ante la falta prevención y/o negación a asumir el compromiso del autocuidado; después puede surgir angustia, coraje o impotencia, y como consecuencia la desorganización familiar si no hay buena comunicación”.

El núcleo familiar puede verse afectado y entrar en una etapa disfuncional, donde ningún miembro ayude al paciente y que en éste se genere ansiedad y sensación de aislamiento, y lo cual podría llegar a afectar su tratamiento.

La terapeuta indica que lo mejor para acompañar al enfermo es hacerlo de manera equilibrada, es decir, que los integrantes de la familia comprendan que ni la sobreprotección ni el abandono son los mejores métodos para ayudar al afectado.

Ahondando en el ejemplo, la especialista explica que la sobreprotección puede presentarse en el núcleo familiar cuando las personas quieren apoyar, cuidar y resolver la vida del enfermo, hasta llegar al extremo de “asfixiarlo” y no respetar su autonomía.

El caso contrario se suscita cuando el paciente puede sentirse abandonado al percibir indiferencia por parte de su familia, lo cual tampoco es una forma de ayudarlo, ya que puede perder el interés hacia su tratamiento y a los cuidados que debe llevar.

“El equilibrio se logra cuando en el seno familiar se muestra interés por adquirir información sobre la diabetes y se asumen compromisos de acuerdo al rol que tenga cada uno dentro de los miembros; por ejemplo, si el padre es el enfermo, los demás tendrán funciones para apoyar económicamente al hogar, y tratarán de que las cosas sean más llevaderas”, refiere la doctora Maya Funes.

Entonces resulta necesario que una vez diagnosticado con diabetes un miembro de la familia, las personas que conviven con él tomen conciencia que es importante establecer diálogos en donde se logren acuerdos para conocer las necesidades y sentimientos de cada uno, de manera que se pueda entablar una comunicación paulatina que ayudará al desarrollo de todos los miembros del hogar.

En la opinión de la psicoterapeuta, todos los integrantes del entorno familiar pueden cumplir con alguna función específica para ayudar al paciente con diabetes, de manera que a través de su apoyo y colaboración podrá tener apego a su tratamiento y a los cuidados que debe seguir.

“Alguien ayudará a elegir los alimentos del día y a conformar el menú, otro acompañará al paciente a consulta o a comprar medicamentos, los niños pueden ver la televisión con sus abuelos enfermos, y así todos participarán para que haya una mejor calidad de vida en toda la familia”, concluye la nutrióloga y psicóloga.



Autor
 
Fecha de Publicación
6/Jun/2011