De chatarra a la industria automotriz


El Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), Unidad Saltillo, creó una nueva tecnología que permite producir, a partir de chatarra, aluminio para la industria automotriz. Este sistema además reduce los problemas de contaminación ambiental pues se innovó en el diseño, construcción, prueba y puesta en operación de un horno de reverbero (que refleja el calor producido)

Con esta tecnología la empresa Fundición J.V., en Ramos Arizpe, Coahuila, produce en la actualidad 30 toneladas diarias de aleaciones de aluminio-silicio-cobre para la industria automotriz.

Se trata de un proceso por medio del cual se recupera aluminio a partir de chatarra, explicó el doctor Alfredo Flores Valdés, titular de la investigación, ante los requerimientos de esta empresa por desarrollar un sistema integral para la fusión, acondicionamiento y preparación de aleaciones especiales a base de dicho material, de manera específica del tipo aluminio-silicio-cobre.

“Recuperar este material obedece a que en México no se cuenta con reservas minerales para la obtención de aluminio primario, que es cuando se obtiene directamente de la bauxita, un mineral que no contiene impurezas, por lo que el uso de chatarras es la única alternativa al alcance. Además, fundirla permite un ahorro energético del 95 por ciento en comparación con la energía necesaria para obtener aluminio primario”, explicó.

La innovación se trata de un horno de reverbero, que es una cámara de refractario de alta alumina construida sobre una estructura de chapa de acero reforzado. Dentro de ésta se posicionan dos quemadores que usan una mezcla de gas natural con aire y producen una flama que alcanza cerca de mil grados. Calor suficiente para fundir el aluminio, el cual se hace recircular a través del horno por un sistema de agitadores de grafito.

El investigador detalló que una vez que el aluminio pasa a estado liquido, se añade silicio, cobre, titanio, manganeso y estroncio, con lo cual se llega a la aleación solicitada por el cliente, y se vacía a una serie de moldes metálicos de forma predeterminada.

En la actualidad, en México se consume alrededor de 800 mil toneladas anuales de aluminio, de las cuales 50 por ciento proviene del uso de chatarra, y el proceso empleado para obtener el mineral genera problemas de contaminación ambiental por la producción de emisiones de fluoruros y cloruros a la atmosfera, en cambio -dijo Flores Valdés- que al aplicar la tecnología realizada en el Cinvestav, Unidad Saltillo se reduce el impacto ecológico ya que por medio del horno de reverbero ya no se generan dichos contaminantes.

Además utilizan el desperdicio de aluminio como es el caso de las latas de bebidas; los perfiles de ventanas; rines de automóviles; pedacería de cables eléctricos; virutas de maquinado de piezas automotrices; placas litográficas, papel aluminio y ollas de cocina.

En esta investigación participó el doctor Rodrigo Juárez Martínez, el maestro Norwin Benito Reyes Loaiziga y el ingeniero José de Jesús Velázquez Rodríguez, director general de la empresa Fundición J.V.

Este trabajo fue apoyado por el Fondo Mixto Conacyt-estado de Coahuila, y también se presentó entre los casos de éxito en los seminarios regionales de competitividad del Foro Consultivo Científico y Tecnológico.



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Fecha de Publicación
9/Jun/2011