Urgen programas para obtener la denominación de origen


Mientras países asiáticos y europeos obtienen más de cinco denominaciones de origen al año, México apenas logró la distinción de la vainilla de Papantla en 2009 y la del chile habanero en 2010. Y una de las causas es que los productores mexicanos desconocen los mecanismos para obtenerla de los agroalimentos que generan.


La denominación de origen reconoce a un producto, certifica, legitima y lo protege a nivel nacional e internacional. Se utiliza para identificarlo de una región o un país, sus características como el olor, sabor, textura, color, tamaño y manera de producirlo son exclusivos de la zona.


En la actualidad el país cuenta con 13 denominaciones de origen, entre ellos, el café de Veracruz y Chiapas, el mango ataulfo de la región del Soconusco en Chiapas, el tequila de la zona de Jalisco, Michoacán y Tamaulipas, la charanda de Michoacán, el sotol de la región de Coahuila, la talavera de Puebla y el mezcal de Oaxaca.


De acuerdo con la doctora Guadalupe Rodríguez Gómez, del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) Unidad Occidente, los procedimientos para conseguir la denominación de origen no deberían de ser complejos, además los productores desconocen que la designación puede darle valor agregado a lo que generan.


Por lo que recomendó a las secretarías de Agricultura, Economía, así como al Instituto Mexicano de la Protección Industrial (IMPI) establecer programas con el fin de que los productores conozcan las normas, pues en la actualidad son difíciles de comprender. Las reglas de operación no son sencillas, por lo que es necesario un programa donde el Estado guíe a los productores.


“En México sólo nos hemos enfocado a obtener la Marca Colectiva, un distintivo que se asigna a un producto para diferenciarlo de sus similares en el mismo país, su titularidad es de la figura jurídica que lo haya solicitado; en cambio una denominación de origen queda a cargo del gobierno del país”, detalló.


Sobre el mismo tema, el doctor Esteban Barragán López, de El Colegio de Michoacán, indicó que la denominación de origen debe ser un proceso de acompañamiento en el que deben participar Estado-academia-empresa.


En el caso particular del Queso Cotija que se produce de manera artesanal en la zona de Jalisco-Michoacán y que en la actualidad cuenta sólo con marca colectiva, el especialista comentó que el IMPI debe actuar porque únicamente remite productos industriales para la denominación de origen y no los de corte artesanal.

Ventajas y desventajas

El año pasado el chile habanero obtuvo la denominación de origen y para lograrlo, los gobiernos de Campeche, Yucatán y Quintana Roo se pusieron de acuerdo para obtenerlo, explicó el doctor Ignacio Islas Flores, del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY).


Luego de obtener ese reconocimiento se incrementó el volumen de venta del chile habanero en fresco a nivel nacional y los países asiáticos demandaron el habanero procesado, con ello, los productores se han visto beneficiados a partir de la denominación.


Sin embargo, el caso particular del tequila (el primer producto que obtuvo la DO en 1974 y el Estado es el propietario del nombre), la categoría se asignó con base en la zona geográfica de Jalisco y en aquel tiempo sirvió para proteger el producto de seudo-tequilas de origen japonés, estadounidense y sudafricano.


Pero en la actualidad, en el interior del país poco se habla de su adulteración de origen, explicó el investigador José de Jesús Hernández López del CIESAS-Occidente, porque existen destilados cien por ciento de agave y otros que permiten el 49 de azúcares.
 



Autor
Agencia ID
 
Fecha de Publicación
27/Jul/2011