Madres con diabetes pueden amamantar sin riesgo


 

La ciencia ha evidenciado que la leche materna protege al infante que la consume contra infecciones gastrointestinales y respiratorias. Sin embargo, existe desinformación sobre los casos en que las progenitoras padecen diabetes y amamantan a sus hijos en edad de lactancia (desde el nacimiento hasta los seis meses).

Por tal motivo, la doctora Silvia Romero Maldonado, jefa del Departamento de Cuidados Intermedios al Recién Nacido del Instituto Nacional de Perinatología, manifestó que son erróneas las aseveraciones que proliferan la idea de que una mujer que padece diabetes no puede amamantar a un niño en su periodo de lactancia.

A decir de la doctora Romero Maldonado, las mujeres que padecen diabetes no sólo pueden amamantar al niño, sino que mediante esta acción benefician la salud del infante. Ello debido a que la leche materna reduce el riego que tiene un bebé de desarrollar el mismo padecimiento.

La experta mencionó que un recién nacido cuya madre padece diabetes es propenso a la misma enfermedad en la medida en que su tamaño al nacer sea mayor al promedio. “Si además de ello se suspende o se omite el seno materno, este riesgo se incrementa dos o tres veces más para cuando el niño se encuentra en una etapa adulta”, mencionó la experta.

A propósito, la doctora Romero Maldonado refirió que la grasa que contiene la leche de fórmula es mayor en comparación con el producto materno. Mencionó que debido a dicha pesadez, los infantes duermen por mayor tiempo, lo cual redunda en un factor de riesgo para el desarrollo de diabetes mellitus. “Cuando un bebé se mantiene más tiempo dormido se refleja en su obesidad temprana”, explicó.

 

La importancia de lactar al recién nacido con leche materna

 

La leche materna contiene diversas proteínas que están ausentes en la leche de vaca, algunas de sus funciones están relacionadas con el desarrollo de la inmunidad del niño contra enfermedades. Tal es el caso de la inmunoglobina A, que protege al recién nacido cuando este no tiene madurez en su sistema inmunitario ni digestivo.

En comparación con la leche materna, el producto lácteo de la vaca contiene una cantidad excesiva de la proteína llamada caseína. Esto no sólo se refleja en una digestión más difícil para el recién nacido, sino que puede ser causa de alergias contra productos lácteos.

La leche de fórmula permite que el recién nacido adquiera hábitos cíclicos en su alimentación (puede ser alimentado cada tres horas), a diferencia de la lecha materna, donde el infante demanda a distintas horas su lactancia. A propósito, la experta señaló que son precisamente esas peticiones irregulares las que permite que el niño desarrolle adecuadamente su sistema inmunitario.

Asimismo, la experta recomendó evitar los tés dulces entre tetada y tetada, debido a que a veces se tiene la creencia de que éstos pueden saciar el hambre del infante momentáneamente. “Este tipo de alimentación a base de tés o infusiones debe evitarse pues finalmente representa la ingesta de sacáridos”, reiteró.

Finalmente, la doctora Silvia Romero Maldonado señaló que el bebé debe ser analizado constantemente por especialistas y que en los casos en que la madre padezca diabetes, en ningún momento debe descuidar sus tratamientos médicos ni los hábitos alimenticios que los especialistas le señalen. (Agencia ID)

 


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Autor
Agencia ID
 
Fecha de Publicación
8/Ago/2011