¿Por qué hay trauma posparto?


 

Cuando una mujer tiene un hijo todo debería ser felicidad, sin embargo, el IMSS ha informado que casi 400 mil mujeres padecen depresión posparto; una afección frecuente que de no atenderse puede desencadenar en suicidio.

Durante el embarazo, y después del parto, algunas mujeres sufren por transformaciones emocionales, físicas y hormonales que producen cambios químicos en el cerebro, los cuales provocan alteraciones en el estado de ánimo.

De acuerdo con Katia Thiele, coordinadora en México de la Organización Mundial Postpartum, y autora del libro Maternidad tabú (Urano), quien sufrió este padecimiento durante siete años, los principales síntomas de la depresión posparto son: tristeza persistente, cambios drásticos de estado de ánimo, irritabilidad extrema, llanto continuo, insomnio, ansiedad, baja autoestima, desinterés por el recién nacido, pensamientos suicidas o relacionados con dañar al bebé.

Luego de padecer el trauma, Thiele se dio a la terea de estudiar y analizar el tema. Afirma que los factores que contribuyen a presentar la afección pueden ser: depresión en algún momento de la vida, problemas hormonales, alimenticios, carga genética depresiva, así como problemas familiares o de pareja, abortos previos y adicciones.

Thiele comenta que durante el embarazo los niveles de estrógenos, progesterona y otras hormonas femeninas aumentan radicalmente con el fin de estimular el crecimiento de la placenta para que el producto se desarrolle de forma adecuada.

Al nacer el bebé, los niveles de las hormonas mencionadas descienden de manera súbita; en menos de 24 horas el cuerpo de la madre se prepara para la lactancia y produce prolactina. Esto, aunado a la falta de sueño por cuidar al recién nacido, genera tensión y afecta a las emociones y estado de ánimo, lo que causa la depresión posparto.

Aclara la especialista que en la depresión posparto ni la mujer, su pareja o hijo son los culpables; tampoco se adquiere de manera voluntaria. “Es una enfermedad como cualquier otra”, por lo que recomienda a las afectadas, además de asistir a terapia, hablar con alguien de confianza que valide sus sentimientos sin ser juzgada.

Dormir, llevar una alimentación balanceada, realizar ejercicio y evitar el aislamiento, es lo que recomienda la especialista. “Es de suma importancia que la pareja se informe sobre el tema, no sentirse agredido, ya que la depresión puede desencadenar en agresión como síntoma de la enfermedad”.

El diagnóstico del trauma posparto es relativamente “nuevo”, en 1980 un grupo de psicólogos de Livigston y Edimburgh, en Reino Unido, se dieron cuenta que en diversas partes del mundo había mujeres que mostraban cambios drásticos en su estado de ánimo después de tener hijos.

Con el fin de diagnosticarlas se dieron a la tarea de realizar la escala Edinburgh a partir de un cuestionario de 10 preguntas, y una vez contestado es factible recomendar un tratamiento.

Una de las primeras preguntas es: “He sido capaz de reír y ver el lado bueno de las cosas”, las opciones son: Tanto como siempre, No tanto ahora, Mucho menos y No, no he podido.

Otro ejemplo es: “He sido tan infeliz que he estado llorando” y las opciones son Sí, casi siempre, Sólo en ocasiones, No, nunca.

Luego de 10 preguntas el especialista puede contar con un diagnóstico para ayudar al paciente.

En México, especialistas del Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente Muñiz” presentaron un estudio en el que participaron 68 mujeres de tres instituciones de atención prenatal, la mayoría de ellas manifestaron que con la terapia recibida su bienestar emocional, depresión, papel de madre y la relación con su hijo resultó bueno.

El estudio realizado por los doctores Claudia Navarro Guzmán, Laura Navarrete Reyes y María Asunción Lara Cantú concluyó que la intervención psicoeducativaes efectiva para reducir la incidencia depresiva posparto.

De acuerdo con Katia Thiele, la sociedad suele recriminar a las mamás que tienen sentimientos encontrados, pues la maternidad se asocia a la felicidad absoluta, pero en realidad no hablan de sus verdaderos sentimientos de soledad, tristeza, desesperación, y sienten vergüenza o culpabilidad de no estar contentas con su bebé.



Autor
Agencia ID
 
Fecha de Publicación
30/Ago/2011