Con soya germinada inhiben cáncer cervicouterino


 

Una investigación del Instituto Politécnico Nacional (IPN) demostró que una fracción de la proteína de la soya germinada interrumpe hasta en un 99 por ciento el crecimiento de tumores de cáncer cervicouterino, sin dañar células sanas.


Este trabajo de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas realizado por las doctoras Rosalva Mora Escobedo, Eva Ramón Gallegos y María del Carmen Robles Ramírez, probó en modelos animales (ratones) que el tiempo de germinación recomendado para que la proteína de la soya tenga efecto sobre tumores de cáncer cervicouterino es el de seis días de germinación, periodo en que la proteína produce el efecto benéfico sobre las protuberancias, al grado que en algunos casos llegaron a degradarse.


La investigación que ganó en la categoría Profesional en Ciencia de Alimentos del Premio Nacional en Ciencia y Tecnología de Alimentos (PNCTA) en su edición 35, organizada de manera conjunta por el CONACyT y la empresa Coca-Cola, lleva cuatro años de trabajo en la institución politécnica.


Las especialistas explicaron que la semilla lavada y desinfectada se deja remojar para que germine. A los dos días crece un centímetro de largo, y a los seis alcanza 15 centímetros; ésta se deshidrata y, una vez seca, es molida para obtener una harina de la cual se aísla la proteína de soya.


Con esta proteína el equipo de investigación formó croquetas y se las dio como alimento a roedores a los que se les indujo de manera previa cáncer cervicouterino.


Luego de comer la soya germinada se redujo en 99 por ciento dicha patología. Su hipótesis es que la leguminosa sería una alternativa para el tratamiento de esta enfermedad, aunque no descartan que funcione para otros tipos de cáncer.


“Nuestras líneas de investigación se enfocan en alimentos que puedan tener un beneficio a la salud. De manera particular nos centramos en la soya porque ya había antecedentes de propiedades anticancerígenas, y lo comprobamos en líneas de cáncer cervicouterino in vitro, e in vivo en roedores”, explicó la doctora Mora Escobedo.


Las investigadoras del IPN detallaron que las proteínas de la leguminosa disminuyen la expresión de dos genes relacionados con el desarrollo de esta patología, y a las células cancerosas se induce la apoptosis (muerte celular). Además, identificaron al posible responsable de su muerte; un péptido (fracción de proteína), que forma parte de la soya germinada.


Antes de realizar los ensayos in vivo (con animales de experimentación), se probó su efecto en células de cáncer cervicouterino (ensayo in vitro).


Para este ensayo, la proteína de soya germinada se hidrolizó con enzimas digestivas y después fue aplicada en las células de cáncer cervicouterino de humano. El resultado fue que inhibió su crecimiento, y a las células sanas no las afectó, por lo que decidieron realizar el experimento in vivo.


La importancia de este trabajo radica en que la germinación de la soya (proceso simple y de bajo costo) potencia el efecto anticancerígeno de la proteína de la misma, demostrado en los ensayos con células y en ratones.


“La siguiente etapa a realizar será probar el efecto del consumo de la proteína de soya germinada en humanos. Todavía es un camino largo por recorrer, pero de ser positivo podremos ofrecer a las personas afectadas por este padecimiento una alternativa natural sin efectos secundarios”, concluyeron las especialistas del IPN.


La Profesional en Ciencia de Alimentos es una de las cuatro categorías del PNCTA que para su edición 36 tiene abierta su convocatoria hasta el 6 de julio de 2012. Las bases pueden ser consultadas en la página www.pnctacoca-cola.com.mx, o en los teléfonos 5262-2370 y 5644-1247 en el Distrito Federal y al 01-800-704-4400 del interior del país.



Autor
Agencia ID
 
Fecha de Publicación
4/May/2012