Crean laboratorio de robótica para atender problemas de salud y seguridad


Crear sistemas controlados por ondas cerebrales, equipos de rehabilitación y robots inteligentes autónomos como minihelicópteros o submarinos, son algunos de los proyectos en que ya trabaja el Laboratorio de Robótica no Inercial e Interfaces Hombre-Máquina, que inició operaciones este año en el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) Unidad Monterrey.

Francisco Ruiz Sánchez, integrante de este Laboratorio, explicó que este proyecto inició en el Cinvestav-Saltillo, pero fue en este año cuando decidieron unir esfuerzos con los investigadores del área de ingeniería y física biomédica del Cinvestav-Monterrey para trabajar en el desarrollo de interfaces hombre-máquina e instrumentos robóticos biológicamente inspirados, pero apoyados con el conocimiento de quienes trabajan en ingeniería biomédica, quienes entienden mejor la parte de la fisiología humana.

Así han surgido proyectos en rehabilitación física asistida por robots y por análisis de movimiento, que están soportados por la experiencia en el diseño de sistemas robóticos de arquitectura abierta, de leyes de control fuerza/posición y para desarrollar interfaces de comunicación hombre-máquina, que es lo que requieren los pacientes para estimular físicamente sus miembros atrofiados.

Con la misma finalidad, también están trabajando en el desarrollo de sistemas que estimulen de forma visual, auditiva y táctil a los pacientes, algo parecido a un videojuego, tanto para que recuperen una función perdida como en el caso de quien tuvo un accidente cerebro vascular y sufre de apoplejía, o para desarrollar funciones que desconocen por que nacieron con esa deficiencia, destacó el investigador.

En cuanto al área de comandos cerebrales, explicó Ruiz Sánchez, la idea es trabajar en el control por ondas cerebrales mediante un casco que registre las señales que emite el cerebro, las analice y ejecute la orden del paciente, que entre otras aplicaciones, tiene un gran potencial en el área de sistemas de asistencia, por ejemplo, un cuadrapléjico que emita una indicación en su hogar de prender o apagar una luz, o contestar el teléfono; así, este tipo de controles mediante una interfaz cerebral podrían facilitarle la vida.

Ahora bien, para desarrollar sistemas que asistan al usuario, adaptándose a sus necesidades, se trabaja en esquemas cognitivos inspirados en modelos biológicos, investigación en la que nos apoyamos en los colegas de la Unidad Monterrey, combinando los paradigmas de robótica con las ciencias biomédicas.

Por ejemplo, trabajamos en un esquema que emula la acción cognitiva de la mente y la acción mecánica de las extremidades.Para nosotros la mente es donde tú recreas una realidad virtual, lo que llamamos un modelo; es el área donde se resuelven los problemas. Cuando vas a atravesar una puerta y te topas con un obstáculo, tu cerebro te indica que debes evitarlo, lo mismo ocurre con nuestros sistemas, realizan la acción indicada, pero si encuentran una interferencia, evalúan la validez de la solución y supervisan que vaya desarrollándose conforme a lo esperado; en caso que el entorno cambie, éstos tienen que corregirla automáticamente.

Este conocimiento de cómo funciona el cuerpo humano nos permite hacer programas y crear algoritmos modificables por sí mismos, lo cual aplicamos en rehabilitación.

También estamos trabajando en lo que es robótica aérea y submarina, que se refieren al estudio de vehículos autónomos como los minihelicópteros y minisubmarinos, en acciones colaborativas, desde el estudio de su diseño, instrumentación, construcción, visión, autonomía, estabilización de vuelos; incluso analizamos los que ya existen en el mercado, para conocer su respuesta y poder mejorarla.

Estos tienen aplicaciones como la vigilancia, exploración, supervisión e inspección de lugares peligrosos o poco accesibles para las personas. En cuanto a los minisubmarinos, pueden apoyar en tareas de inspección de tuberías. 



Autor
La Jornada
 
Fecha de Publicación
23/Ago/2012